Juan Echanove sale rodando del Camachito

Echanove te pones fino

Echanove en su pose más característica

El actor Juan Echanove, célebre por sus apariciones en pantalla y por tener prohibida la entrada a los buffets de medio mundo, fue visto el sábado pasado hecho una bola y rodando por el centro de nuestro pueblo a velocidad constante. Las primeras informaciones sugerían que el actor madrileño podría estar practicando un nuevo y loco estilo de running pero la verdadera razón de su rodar resultó ser mucho más sabrosa. Resulta que Echanove había entrado al Camachito con hambre y se había atalegao. El actor se encontraba en nuestro pueblo tras haber sido invitado por la Asociación de Amigos de lo Blanco del Jamón para dar la charla de apertura de sus Jornadas Opíparas. El propio Echanove nos resume su odisea:

“No tenía mucha hambre cuando llegué al pueblo pues estaba aún convaleciente de mi operación de ampliación de estomago pero entre que la charla llevaba por título “Por un bacon libre” y que a mí con poquito me entra gana cuando salí de allí tenía más hambre que un milano. Me aullaban las tripas y me metí en el primer bar que vi abierto. Resultó ser el Camachito. Solo quería picar algo para calmar el mono pero aquella pitanza pudo conmigo y mi estómago tomó el control. La primera caña vino acompañada de ensaladilla y mientras me la tragaba como un pelicano vi acercarse un sándwich aún humeante. Casi le muerdo la mano a la camarera antes de que pudiera dejar el plato en la barra. De un bocao me comí el sándwich y media servilleta. Iba a pedir la segunda caña cuando me pusieron delante un plato de queso y embutido. Pedí la caña con la boca llena de pan y la cerveza llegó acompañada de un puñado de salchichas. Con la primera salchicha me quemé el esófago y con la segunda también. Iba ya que no veía chico. Tuve un momento de incertidumbre tirando a espanto cuando la siguiente tapa que vino fueron unos frutos secos. Rezando para que solo se tratase de un tiempo muerto aproveché para bajar al baño a hacer sitio. Hasta allí me llegó el olor de carne en salsa y corrí escaleras arriba subiéndome los pantalones. La carne en salsa se la habían puesto a otros cabrones pero junto a mi caña había un plato de pasta. Me metí los frutos secos en el bolsillo para luego y mientras devoraba la pasta me pedí otra caña con sonrisa de ganador sabiendo que ahora sí me tocaba a mí la carne en salsa. Y me tocó. Y me puse de salsa hasta el cogote. Luego recuerdo chicken fingers, una hamburguesa, más frutos secos, todo estaba buenísimo pardiez… Debería haber parado ahí pero seguí engullendo. No sé parar de comer. Paro cuando se acaba la comida o cuando me empieza a costar respirar. La comida no tenía pinta de ir a parar nunca así que me empezó a costar respirar. Salí a tomar el aire, todo me empezó a dar vueltas y no recuerdo mucho más.”

El que empezó a dar vueltas fue el propio actor según los testigos. Cuentan que por la puerta del Camachito vieron aparecer un enorme barrigón seguido de lo que parecía ser Juan Echanove. El actor se balanceó un poco antes de caer hacia delante y ponerse a rodar sobre su barriga. La pendiente lo llevó a la plaza, giró pasando por la puerta del ayuntamiento, apareció en la fuente y habría llegado rodando a la estación si a la altura de la churrería nueva no le hubiese parado un yonki para pedirle un cigarrito. Después de unos instantes de estupor el actor fue capaz de ponerse derecho de nuevo, manifestó haber sufrido una especie de desmayo y se dirigió a la churrería a merendar.

Tío Willis
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