Rafa Nadal denuncia a John Carlin por acoso

Sal ratita, quiero verte la colita…

Cualquiera que tenga tele en casa, por poquito que la encienda, lleva meses asistiendo al compadreo telefónico o via skype entre Rafa Nadal y el escritor inglés afincado en España John Carlin. Su charleta distendida sirve de reclamo para anunciar un banco. Todo tan minimalista y tan cool que es verlo y entrarte ganas de ir corriendo a hacerte una libreta para que tu vida sea tan estupenda como la de esos dos. Estos anuncios comenzaron con varias versiones en las que eran otros los vendidos. Loquillo, José Corbacho, Estrella Morente, Chencho Arias y más beautiful people de esa calaña. Pero mientras que a los demás no los hemos vuelto a ver Rafa y John se han consolidado en la parrilla televisiva y actualmente ya llevan más capítulos que El Príncipe de Bel Air. Hubo incluso rumores de que se terminaría haciendo la película. Pero todo esto parece haberse ido al garete pues en una entrevista para la revista “Tenistas Madridistas” Rafa ha confesado que la semana pasada interpuso una denuncia contra John Carlin por acoso. Reproducimos sus declaraciones:

“Con John la cosa iba de buen rollito pero al noveno o décimo anuncio se empezó a poner un poco tonto. Un día vi que había creado un grupo de wassap en el que solo estábamos él y yo. Pensé que sería humor inglés y no le di importancia. Comenzó a llamarme a todas horas para preguntarme más y más cosas: mi ciclista favorito, mi talla de pantalón, mi marca de sobrasada. No me dejaba vivir, cada vez que abría el portátil ahí estaba la cara de John mirándome. Y lo peor estaba por llegar pues llegó un momento en que ya me llamaba hasta cuando estábamos a medio metro el uno del otro. Si quería decirme algo se giraba para darme la espalda y me llamaba por videoconferencia con la tablet. Cuando decidí bloquearle de una santa vez en toda aplicación o red social conocida fue peor aún porque venía a mi casa para hablar conmigo a través del telefonillo. Empezó también a seguirme por la calle preguntándome cosas a voces. Un infierno. Me sabe mal porque es buen tío pero he tenido que pedir una orden de alejamiento. Una especial para cansinos de este calibre. Quiero que no tenga teléfono ni acceso a internet. Y que no me pueda seguir ni mucho menos venir a verme a los partidos. Mi entrenador está seguro de que el bajón de juego que arrastro estos últimos meses tiene mucho que ver con la presencia de John en la grada preguntándome sandeces todo el partido”.

Tío Willis
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