Nace el primer mangurrino en cautividad

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Julián ha sido el nombre elegido para el primer mangurrino nacido en cautividad en nuestro pueblo. Se trata de un joven varón de pelo oscuro alumbrado el pasado día dos en el Smithsonian Institute of las Cuevas. “El nacimiento de cualquier nuevo vecino es siempre una buena noticia pero en este caso significa además que se ha evitado la adaptación al entorno de esta curiosa especie, preservando su singularidad, es un hito de la genética” declara Mariví Berón, directora del departamento de neonatos.

Esta noticia llega cuando se había perdido toda esperanza y se asumía que el mangurrino solo puede, por definición, nacer y desarrollarse fuera de las fronteras de nuestro pueblo. Hasta ahora los hijos de parejas formadas por mangurrinos no mostraban en la edad adulta características propias del mangurrino común como morirse de asco en los encierros, no haber ido nunca de guiso, tenerle miedo a los locos o ver los toros de fuego desde más arriba del Caja Madrid. Pero en este último alumbramiento los científicos son optimistas pues las pruebas realizadas a Julián confirman que, por primera vez en un hijo de mangurrinos, su ADN es idéntico al de sus padres, no ha mutado en un ADN más cerril y desconfiado como sucedió en todos los intentos anteriores. Es pronto aún para estar del todo seguros del hallazgo y habrá que esperar a que Julián crezca para confirmar estos esperanzadores datos. Si dentro de unos años se observase que Julián no se pone la chaqueta del revés durante los toros de fuego y que no es capaz de emparejar el nombre o mote de cada vecino con el coche que conduce es probable que efectivamente estemos ante el primer mangurrino auténtico nacido en cautividad.

Tío Willis
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