Malos tiempos para morirse en Ciempozuelos

La realidad vuelve a superar a la ficción y ahora en Ciempozuelos no puedes ya ni morirte a gusto. Resulta que tenemos aforo completo en el cementerio. Entre pitos y flautas y según parece sin ser culpa de nadie, como siempre, la cosa se ha ido dejando y al final nos ha pillado el toro. Y la cornada es fea fea pues a día de hoy en el cementerio apenas queda sitio para enterrar al enano de los Lannister. Si usted, Dios no lo quiera, se muere mañana y no tiene reservado un espacio en la sepultura familiar lo que sí tiene son muchas papeletas para que su cadaver ande unos días de ronda igualito que el Cid Campeador hasta que le encuentren un sitio donde pasar la eternidad.

Suponemos que quienes regentan un crematorio estarán encantados con la actual situación (si es que se puede estar encantado con algo en la vida regentando un crematorio) y es posible que algún vendedor de arcones congeladores también vea oportunidad de negocio en esta crisis pero qué duda cabe que se necesita un pronta solución a este desaguisado. Esperemos que los grupos políticos dejen de echarse las culpas del “descuido” unos a otros y se centren en lo importante, en diseñar y aprobar cuanto antes una ampliación del cementerio para que cada vecino de este pueblo tengamos un rinconcito tranquilo en el que descansar en paz cuando hayamos estirado la pata. Porque aunque sea el más allá queremos que sea en el pueblo.

A día de hoy, y por si morirse no fuese suficiente marrón, uno corre el riesgo de  terminar siendo un bulto que estorba y que empieza a oler a rancio. A este paso lo mismo nos tenemos que ir del pueblo una vez muertos. La expresión “irse al otro barrio” adquirirá así un significado mucho más literal. Eso o terminar sirviendo de abono a las plantas del jardín de algún familiar con nula capacidad para decir “no”. Estamos exagerando, por supuesto, pero con poquito que nos demoremos más el asunto se nos puede ir de las manos pues pocas cosas hay en la vida tan seguras como la muerte. Y ninguna da tanto miedo, quitando las colonoscopias.

Tío Willis
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