La Operación Retorno se salda con cientos de depresiones y algún pucherito mañanero

Septiembre no perdona y año tras año vuelve para recordarnos que somos unos parias que tenemos que currar si queremos poder irnos unos días el año que viene a olvidarnos de que tenemos que currar. Se acabaron los chopitos y el viva la Pepa. Aquí llegan el despertador y el plantearte tu existencia cada mañana. Que asco de vida oiga.

Y eso que en Ciempozuelos tenemos suerte y gracias a tener a la vista la llegada de las fiestas no acusamos tanto el puñetazo de amargura que suele propinar el comienzo de septiembre a cualquier hijo de vecino. Pero la perspectiva de las fiestas tampoco obra milagros y quién más quién menos anda estos días alicaído. Las consultas del médico se llenan de pacientes depresivos en busca de la píldora de la felicidad y la venta de cualquier tipo de lotería sube como la espuma. Se diría que en estos días somos más conscientes de que no nos gusta nuestra vida y soñamos con cambiarla ya sea anestesiándonos para verla de manera distinta ya sea comprando otra vida que nos guste más. De esta especie de virus de desaliento solo se salvan, por ahora claro, los afortunados que aún no han disfrutado de sus vacaciones y contemplan con deleite las caras largas de sus compañeros de faena. Como escribía El Roto el otro día en una viñeta “lo mejor de las vacaciones es cuando se les acaban a los demás”.

El gran Luis Aguilé cantaba chisposamente “es una lata el trabajar, todos los días te tienes que levantar”. A algunos de los que el pasado lunes a las siete de la mañana bajaban en fúnebre silencio por el paseo de la estación probablemente les habría gustado en ese momento poder pegarle un tiro en la rodilla a Luis Aguilé de seguir este vivo. El nombre oficial de esta losa gris que nos cae encima por estas fechas es Síndrome Postvacacional. Vendría a ser como el Síndrome Postraumático de los soldados tras volver del frente pero aquí en vez de volver como un héroe vuelves como un pringao. Solo con leer los síntomas de dicho síndrome ya se te quitan las ganas de vivir. Ansiedad, depresión, fatiga, insomnio, sentimiento de vacío, dificultad para concentrarse, irritabilidad, inquietud, inseguridad, falta de interés y motivación. Menuda fiesta. Pero…..un momento, esperad. Hacednos un favor y leed otra vez los síntomas………………… Muchos de vosotros no estáis así solo al volver de vacaciones sino el resto del año también, ¿a que sí? No os preocupéis, no estáis solos. Somos legión.

Tío Willis
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