Facebook amenaza con cerrar en Ciempozuelos si no nos tranquilizamos

Que a muchos se nos está yendo un poco el dedito con la tecla en el Facebook es algo que cualquiera con conexión a internet y una cuenta en dicha red social lleva meses comprobando. En los grupos que se crearon para unir a los vecinos y compartir cosas comunes se ha montado la de Dios es Cristo y ya casi lo único que se comparten son resquemores, sarcasmos, acusaciones, insultos y amenazas.

Primero fueron los toros, que sí, que no y que para cuernos los de tu padre. Como niños. Y ahora las fiestas. Para unos han sido un evento fastuoso solo equiparable al festival de Woodstock y para otros han sido una mierda pinchada en un palo pinchado en una mierda. Aquí somos así. Somos de Juanín y de Juanón. Y nos gusta dejarlo claro. Y ya con un teclado delante ni te cuento. Leyendo los tropecientos comentarios que siguen a cualquier cosa que se publica en relación al pueblo uno tiene sentimientos encontrados. Por un lado cabe preocuparse por el hijoputismo que parece sobrevolar el ambiente. Y por otro lado es difícil no descojonarse vivo viendo qué nivel Maribel el de algunos. De uno y otro lado. Tontos hay de todos los colores. Hay tontos taurinos y tontos anti taurinos. Tontos de derechas y tontos de izquierdas. Las guapas también se tiran pedos.

El problema con las redes sociales es que antes solo sabían que eras tonto en tu barrio pero ahora si te empeñas consigues que se entere todo el mundo. Y aquí en Ciempozuelos más de uno lleva meses en Facebook optando al premio “Cansino of the Year”. El Facebook debería servir para pasar el rato, saber de gente que tenías casi perdida ya en el olvido, gacetear la vida de los demás, compararla con la tuya, dar envidia con tus fotos cool y ningunear las fotos cool de los demás. Pero hace meses que en nuestro pueblo el Facebook ya solo sirve para enfrentar a vecinos que antes no tenían ningún problema entre ellos. Las dos Españas 2.0

Estamos montando tal alboroto en la red que hasta las oficinas de centrales de la multinacional americana han llegado los ecos de la que hay liada en el pueblo. Incluso el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, se refirió brevemente al asunto en una charla celebrada ayer por la mañana en el Hamon of York Institute en Wisconsin. El rubio ricachón con cara de pajero dijo que “no podemos permitir que una herramienta creada para hacer el bien sea utilizada para emponzoñar la vida de la gente. Como los de Simpasuela no se tranquilicen de una santa vez les cerramos el Facebook allí como que me llamo Mark Elliot”.

Esta advertencia ha atemperado mucho los ánimos en varios de los conflictos facebookeros fratricidas alrededor de todo el mundo. ¿Todo el mundo? No! Una aldea poblada por irreductibles Ciempozueleños resiste ahora y siempre al invasor. Aquí las declaraciones de Zuckerberg han servido para que medio pueblo se posicione en contra de él acusándolo de atentar contra la libertad de expresión mientras que el otro medio pueblo viene a decir que ya que el Facebook es suyo puede hacer con él lo que le salga de la punta del nabo. Y de aquí pasaremos a los cuernos del padre de alguno. Como niños.

Tío Willis
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