El Real Madrid, nominado al Papelón of the Year

Cuando parecía que los merengues habían tocado fondo llegó Butragueño con una pala y siguió excavando en busca del cofre del bochorno más espantoso. El club más laureado del planeta y el más rico también mostró anoche sus vergüenzas al mundo como parte del proceso de inmolación que lleva años orquestando Florentino Pérez desde el palco. El Real Madrid se puede permitir tener en nómina a algunos de los mejores jugadores del mundo pero no le debe quedar calderilla para pagar a un becario con la E.S.O. aprobada que lleve el papeleo o al menos sepa como funciona el fax. A falta de una buena dirección deportiva que se encargue de estos menesteres todos los dedos apuntan a Chendo. Como delegado del equipo no habría estado de más que hubiera dedicado diez minutillos de su vida a comprobar que los veinticuatro o veinticinco jugadores de la plantilla no arrastraban ninguna sanción anterior. Quizá era pedirle mucho. Otro que tampoco se puede escapar es el propio jugador. Vale que el perfil de algunos jugadores de futbol se asemeje más al de un tronista que al de un físico cuántico pero no hay excusa posible para que ni Cheryshev ni ningún miembro de su séquito personal recordase o apuntase en un post-it que el chaval tenía un partido de sanción.

Pero el momento más glorioso de la noche y que hace merecedor al Real Madrid de la nominación al Papelón of the Year lo protagonizó su Director de Relaciones Institucionales, Emilio Butragueño. Un periodista le preguntó si creía que el club había hecho el ridículo y la ufana respuesta del Buitre fue “el Real Madrid nunca hace el ridículo”. Lo dijo sin que le diera la risa ni nada y con el tono de voz del cornudo que dice todo chulo en el bar “si mi mujer me pusiera los cuernos yo lo sabría”. Si quedaban dudas sobre si el club había hecho el ridículo o no, Butragueño se encargó de despejarlas.

Tío Willis
Anuncios