Siguen abriendo comercios en Ciempozuelos a pesar de la maldición

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Cualquier vecino de este pueblo sabe que montar un negocio en Ciempozuelos es un hueso duro de roer. Todos hemos visto morir casi antes de nacer las ilusiones de muchos emprendedores locales, grandes y pequeños, quienes una vez pasados los primeros días de novedad se encontraron más solos que el Tomatito entre las cuatro paredes de su local alquilado. En este pueblo es jodido destacar. Te muelen a palos. Mucho más si eres del pueblo de toda la vida. Si eres mangurrino aún tienes alguna posibilidad de que tu negocio prospere. Parece un contrasentido pero no lo es. Si eres de fuera la gente no te tiene manía. Todavía. Pero si eres de aquí te persigue la maldición. Esa que se ha llevado por delante a decenas de pequeños negocios de este pueblo, con especial predilección por los bares y las tiendas de ropa y complementos. En Ciempozuelos no lo ponemos fácil y por muy buena que sea tu idea y por mucho que te la curres tu flamante negocio tiene un pie en la tumba y el otro en una pastilla de jabón. Por listo.

El caso más reciente de cierre precipitado de negocio local lo tenemos en la tienda de ropa que regentaban el tio Vitorio y su cuñado el simple, quienes a pesar de haber empezado a lo grande lanzando su propia firma de ropa, “Vitorio y Mohino”,  han tenido que cerrar a los dos meses por falta de clientela.

Por eso no deja de sorprendernos que todavía haya gente que se anime a intentarlo. El cambio de año nos ha traído como novedad la apertura de una nueva boutique de ropa para señora y caballero.  Su propietario es Andrés Maroto, quien no ha dudado ni un segundo a la hora de ponerle como nombre a su tienda “El Corte Andrés”. “Estaba entre ese -nos comenta el propio Andrés- o “Galerías Maroto”, pero este último me evocaba embutidos y mi tienda pretende ser lo más fashion del pueblo. Puro glamour. Tira pallá que te la enseño zagal”.

Tío Willis
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