Nace la ONG “Mangurrinos Sin Fronteras”

 

foto-ciempozuelos

No hace falta haber estudiado en Harvard para saber que en este mundo y este tiempo que nos ha tocado vivir todo se ha relativizado y parece que nada importa, todo da igual.  Como decía aquel tango llamado Cambalache “hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador…todo es igual…nada es mejor… lo mismo un burro que un gran profesor”…

No sabía hace ochenta y dos años Enrique Santos Discépolo, quien según me acaba de decir la wikipedia es el compositor de dicho tango, cuánta razón tenía y cómo de corto se iba a quedar en sus vaticinios líricos. De hecho hoy en día el relativismo ha dado a un paso a un cinismo que nos ha hecho de hormigón armado. Desconfiamos de todo y en nuestro día a día la mayoría seguimos al refranero español cuando nos recuerda aquello de “maricón el último”.

Por eso es una alegría comprobar que aún hay gente de corazón puro con algo de esperanza en la raza humana. Esta semana conocíamos la fundación de la ONG local Mangurrinos Sin Fronteras cuya razón de ser es conseguir la integración de todos aquellos mangurrinos que se sientan aislados en sus primeros pasos en un entorno nuevo y potencialmente hostil. En Circozuelos conseguimos que el portavoz de dicha ONG, Antón Tolaba, nos concediese unas palabras en exclusiva pero no encontramos el post-it donde apuntamos lo que nos dijo y tampoco nos acordamos mucho la verdad. Otra exclusiva que nos quitan los del ZigZag, ya veréis.

Mangurrinos Sin Fronteras está formada por mangurrinos comprometidos que en mayor o menor medida han sufrido las complicaciones de cualquier alma de cántaro que venga de fuera a vivir al pueblo de los locos. La ONG pretende facilitar en lo posible este duro proceso de adaptamiento, sobre todo pensando en las generaciones de mangurrinos venideras. En principio Mangurrinos Sin Fronteras tiene unos objetivos muy humildes y se centrará en enseñar a los recién llegados técnicas básicas de supervivencia mangurrina como rastrear las mejores rutas para subir desde la estación o comprender mínimamente la señalización del callejero ciempozueleño. Una vez que los novatos sepan que al centro del pueblo es mejor ir andando ya estarán preparados para conocer artes más complejas como el ser capaz de aguantar todo el encierro sin morir de sopor o ingeniárselas para encontrar un bar abierto un lunes a las doce de la noche.

Tío Willis
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