Éramos pocos y parió Al Qaeda

El martes por la mañana saltaba la alarma entre los vecinos y por una vez no se trataba de cualquier polémica banal sino que había motivos para alarmarse de verdad. Resulta que nos ha llegado la yihad hasta la puerta de casa. Durante toda la mañana la Guardia Civil mantuvo en nuestro pueblo una operación con el resultado de dos detenidos acusados de captación y adoctrinamiento de yihadistas. Qué miedito.

En la redacción de Circozuelos enseguida nos pusimos en marcha espoleados por la noticia. Lo primero era confirmar a través de nuestras fuentes que ninguno de los detenidos era el tipo que nos vende el chocolate. Una vez tranquilizados al respecto y sabiendo que no hemos estado financiando con nuestros vicios al terrorismo internacional nos desplazamos al lugar de la operación para seguir la noticia de primera mano. Como no podía ser de otra forma allí estábamos medio pueblo gaceteando. Es algo inherente a nuestro carácter. Iríamos a meter el cuezo aunque hubiese volcado un camión lleno de uranio enriquecido. No se veía gran cosa aparte de muchos coches patrulla de la Guardia Civil y tal cantidad de agentes de la Benemérita con pasamontañas en la cabeza que se te cerraba el culillo contemplando la escena.

Parece ser que de los dos detenidos en el pueblo uno es de nacionalidad marroquí mientras que el otro es español. De confirmarse la noticia este último tiene todas las papeletas para optar al galardón de tonto del pueblo vitalicio. Ser musulmán y que te hayan comido la cabeza con lo de las setenta y dos virgenes esperándote en el paraíso ya es como para echarte de comer aparte pero si pasas de ser el típico españolito que veranea en Gandia a querer reconquistar Al-Ándalus te mereces que en vez de vírgenes lo que te espere en el cielo sean setenta y dos novias cabreadas.

Por último solo nos queda hacer una llamada a la prudencia. Dejemos que las fuerzas del orden hagan su trabajo y sean ellas quienes se encarguen de buscar a los malos. No empecemos nosotros a señalar a unos u otros solo por pertenecer a determinada etnia. Generalizar siempre conlleva ser injustos y en estos casos más. Cristianos hay muchos en el mundo pero perturbados fundamentalistas como el asesino de Utøya afortunadamente hay muy pocos. Lo mismo pasa con los musulmanes. La inmensa mayoría no pretende acabar con la civilización occidental y se conforma con vivir su vida sin molestar a nadie. Como tú y como yo.

Tío Willis
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