Al final sí era fecal

circozuelos

Si en una misma frase van juntas las palabras “agua” y “fecal” lo más probable es que el asunto a tratar sea algo turbio. Que nuestro pueblo está por completo socavado y que el agua discurre por debajo buscando el camino más fácil es algo conocido por todos. Ninguno estamos libres de que cualquier día nos aparezcan humedades o directamente un chorrillo de agua en algún rincón del sótano. Pero si ese chorrillo es de aguas fecales ya estamos hablando de otra cosa pardiez. Achicar agua tiene un pase pero achicar las miserias del vecino entre arcadas no es plato de buen gusto para nadie.

Ese panorama es el que sufren desde hace tiempo los vecinos de algunas zonas del pueblo próximas a la estación.  Años llevan quejándose de lo que ahora un estudio ha constatado. Ese agua nauseabunda que inunda o encharca sus sótanos y garajes está mezclada con aguas fecales. Una fiesta. Los vecinos afectados ya se lo olían.

Y a todo esto, ¿qué dice el Canal de Isabel II? Que levante la mano quien se lo imagina. No quisiéramos pecar de simplificar las cosas pero vamos a simplificarlas porque se me acaban los tres euros del locutorio. El Canal se queda tan pancho diciendo que las causas de los continuos problemas de filtraciones pueden ser muchisimas dado el minado del subsuelo y la caótica y arbitraria disposición de las canalizaciones pero que la principal causa de este problema de aguas fecales son las “acometidas particulares”. Bingo. Maricón el último.

Esperemos que el Canal sea tan rápido buscando soluciones como encontrando culpables. Ya han agujereado casi todo el pueblo, seguro que tienen algo de tiempo para dedicarle a este asunto. Una zanja más no nos va a matar y los vecinos respirarían aliviados. Que te huela la casa feo y tu sótano parezca una mazmorra otomana no es manera de vivir.

Tío Willis

 

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