Jugar el Maratón de Fútbol Sala cuesta lo mismo que llevarse al equipo a Mallorca

mikasa

Una de las mejores cosas que hay en la vida es pegarle patadas a un balón. Aquí y en Sri Lanka. De los inventos del hombre, junto a la rueda, la máquina de vapor, internet y la sandwichera sin ninguna duda la pelota es otro de los aciertos que ha tenido la humanidad. Con una pelota no necesitas nada más, puedes entretenerte incluso estando solo, aunque tener una tapia a mano ayuda bastante en este caso. Y, aunque ahora mismo lo más probable es que no pudieras corretear tras un balón más de diez minutos sin vomitar, con tus amigos solías pasarte horas jugando sin pensar en nada más. Y de eso exactamente debería tratarse la vida ¿no? Además, es de las pocas cosas que molan que siguen siendo gratis. Como leer o follar. Aunque en este pueblo desde hace tiempo es mucho más caro jugar al fútbol que follar. Menos para algunos claro. Y la cosa parece que tiende a empeorar.

La inscripción al Maratón de Fútbol Sala de este año son 140 lereles. No es una millonada, vale, pero tampoco el evento nos parece que conlleve unos gastos desorbitados por parte de la organización que puedan justificar esa clavada a cada equipo. Teniendo en cuenta que la gente no anda muy sobrada de cuartos quizá en un futuro se podría ajustar un poquito la inscripción para que no suponga tal desembolso a cada panda de colegas que pretenda jugar el maratón. Que solo puedan jugarlo quienes tengan un buen patrocinador detrás rompe la propia filosofía de esta competición veraniega tan nuestra. Lo bueno que tiene el maratón es que no distingue entre los ases del balón que te meten la del pulpo y los tuercebotas que perdemos el balón entre la maleza de un pepinazo. Durante unas horas todos somos iguales y rivales en la pista. Pero a este paso el maratón lo van a terminar jugando solo los equipos “galácticos” mientras que los pobres tendremos que conformarnos con echar un gol regañao en alguna era con dos piedras a modo de portería.

El equipo de investigación de Circozuelos en vez de bajar ayer a merendar al bar se quedó en la redacción buscando algún dato sensacionalista que pudiera dar más empaque a esta noticia. Y lo encontró. Analizando Skyscanner hasta quedarse bizcos terminaron confirmando que te puedes llevar y volver a traer a los cinco jugadores titulares del equipo a Mallorca en avión por 150 euros. Si quieres irte a algún sitio menos trillado que Mallorca, como Tánger por ejemplo, dependiendo de las fechas por 150 euros te llevas también a los suplentes y al entrenador. 150 euros son 10 euros más de lo que cuesta la inscripción al maratón pero 10 pavos es mucho menos de lo que te vas a gastar en Coca Colas si lo juegas o vas a verlo desde las gradas.

Como las alegrias nunca vienen solas a los 140 boniatos de la inscripción hay que sumarles 85 pavos más de fianza. Suponemos que este dinero lo toman en prenda por si rompes algo o la lías gorda. Cosa que es lo más probable también. Los ventanales del pabellón tiemblan cuando se acerca el evento ante la posibilidad de que algún animal los reviente con un libre directo. Y cualquiera que haya jugado o presenciado un maratón ha visto peleas en la pista que parecían rodadas por Tarantino. Que alguna se lía es otra de las señas de identidad de nuestro maratón de fútbol sala.

Teniendo en cuenta que no hay premio en metálico para los campeones y que aparte de la gloria el equipo ganador solo recibe un trofeo comprado en un chino las cuentas no nos salen. Si multiplicas los 140 pavos por el porrón de equipos inscritos te sale un pastizal que te daría para organizar un evento guapo guapo. Pero todos sabemos lo que es el maratón. Algo que consigue llegar a buen fin más por las ganas que le ponen los participantes que por una organización exquisita. Siempre es caótico y algo pobre de recursos. Por eso no sabemos dónde va a parar toda la pasta de las inscripciones. Está claro que los organizadores algo se tienen que llevar, estaría bueno, pero cobrando la mitad por la inscripción ya cubrirían de sobra los gastos por equipo, se seguirían llevando un buen pellizco y conseguirían que más equipos se apuntasen, lo que redundaría en sus beneficios y en el bien de jugadores y público. Madre mía, ojalá pudiese dirigir mi vida con la misma facilidad con la que acabo de solucionar el problema del maratón.

Tío Willis
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