Talleres Román se convierte en accionista mayoritario de la Warner

circozuelos

 

Según una información publicada ayer en el  “Financial Timos” el Parque Warner habría venido manteniendo contactos durante los últimos meses con varios fondos de inversión para tratar de realizar una ampliación de capital que le permita sanear un poco sus cuentas. Según las mismas informaciones ninguno de los fondos de inversión tanteados se habría mostrado muy convencido de invertir en un secarral por lo que finalmente ha sido la empresa sanmartinera Talleres Román la que se ha llevado el gato al agua quedándose con el 51% de las acciones del parque sin que haya trascendido el montante económico de la operación.

Talleres Román, cuya sede principal está situada en el kilómetro siete de carretera de Pinto a San Martín de la Vega, empezó hace dos decadas su andadura empresarial como un pequeño taller de chapa y pintura pero con el paso del tiempo se ha convertido en un auténtico emporio. Así, hace unos años la empresa amplió su negocio con otro taller en Perales de Tajuña y no contentos con eso dejaron boquiabiertos a todo el mundo cuando en un arriesgado salto sin red decidieron diversificar su negocio quedándose también con un estanco y un asador de pollos, ambos en San Martín. Y visto lo visto eso no eran sino minucias que preparaban el camino para su gran golpe, la Warner. El portavoz de la empresa, Román Barcience, que también es el dueño de la misma y ejerce asimismo las funciones de jefe de mecánicos y repartidor de pollos a domicilio, ha manifestado a Circozuelos que este paso de gigante pretende poner por fin a Talleres Román en el mapa económico mundial. Fuera de micrófono Román nos confiesa que su sueño es ver algún día su nombre en la lista Forbes, aunque sea de los últimos.

Sea como sea esto parecen muy buenas noticias para la Warner. Dicho parque nunca ha cumplido las esperanzas que muchos tenían puestas en él antes de su construcción. Tras unos primeros años de impostada bonanza la cosa nunca ha acabado de despegar y desde hace mucho tiempo la Warner parece tener un pie en la tumba y otro en una pastilla de jabón. Aunque también es cierto que, con una capacidad de supervivencia digna de una cucaracha, la Warner nunca termina de hundirse sino que sigue haciendo pie aunque sea de puntillas y permanece abierto para asombro de todos aquellos que daban por hecha su defunción casi desde sus inicios. Ojalá esta nueva inyección de capital suponga el espaldarazo definitivo al parque y puedan dejar de oírse de una vez por todas los recurrentes rumores de cierre definitivo. Más nos vale porque si no a ver dónde demonios vamos los domingos con nuestros hijos.

Tío Willis
Anuncios