La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción tira la toalla en Ciempozuelos

circozuelos

Cualquiera que se haya dado una vuelta por algún garito de nuestra localidad a horas intempestivas de cualquier viernes o sábado sabe que en este pueblo tenemos cierta tendencia al desparrame politoxicómano. Es fácil comprobarlo tanto por las muestras de excesiva euforia de algunos parroquianos como por los restos que dejan en el baño los que no van allí a mear. Y hemos dicho las noches de viernes y sábados por no ser catastrofistas pero en el pueblo de los locos todos los días son fiesta. Llámalo fiesta llámalo acabar un martes tú solo borracho y colocao dándole una brasa de espanto al camarero de algún antro. Camarero que aguanta dicha brasa o bien porque está en las mismas condiciones que tú o bien porque alberga la esperanza de que termines invitándolo a estarlo.

Eso si hablamos de droga dura. Si nos ceñimos al ámbito de los canutos nuestro pueblo nada tiene que envidiarle a cualquier aldea jamaicana. Descontando a los niños y a los muy mayores (y no a todos) es raro encontrarse con alguien que nunca se haya fumado un porro y de ellos una buena parte seguimos fumaos hasta hoy mismo. Si no os lo creeis salid a dar una vuelta por ahí. Estamos en plena época de recolecta de la marihuana y los más ansiosos no han podido esperar a que los cogollos se sequen del todo. Durante los próximos dos o tres meses en nuestras calles y en ciertos enclaves estratégicos del fumeteo local el dulzón aroma a bellota marroquí dará paso a la fuerte fragancia de la planta del cáñamo.

Por supuesto que hay gente que no se enchufa ni fuma porros. Un montón. Pero de ese montón más de uno y de dos y de tres se beben diez o doce pelotes sin inmutarse con la sola ayuda de paquete y medio de Winston. Incluso los del “solo un poquito de vino con las comidas” acaban la semana con media arroba de vino entre pecho y espalda. Todo esto si hablamos del día a día, porque si hablamos de celebraciones o fiestas patronales el volumen de alcohol en sangre del ciempozueleño medio duplica el de un titulciano en una boda.

De aquellos polvos blancos se derivan estos lodos y ayer la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción emitió un comunicado en el que venía a decir que se largan del pueblo y que aquí nos quedamos con nuestros vicios. Parece ser que ante la total inutilidad de sus campañas han decidido que lo mejor será dejar que el principio de selección natural de Darwin sea el que le ponga solución al asunto. El comunicado acaba diciendo que el dinero que malgastaban en esas campañas de concienciación en nuestro pueblo ahora lo podrán emplear en pagar la clínica de desintoxicación donde aún permanecen ingresados los dos empleados de la fundación que vinieron hace unos meses al pueblo a convencernos de que dejasemos la mala vida.

Tío Willis
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