El vertedero municipal se traslada a la Planá de Balbino

vertedero

Desde hace unos meses la Planá de Balbino (si este nombre no te dice nada es porque eres mangurrino, mejor búscala en el callejero local como Plaza de las Fuerzas Armadas) ha ido mutando paulatinamente de plazoleta cuqui, donde uno podía sentarse a ver la vida pasar, a rincón sórdido donde la peña abandona sus mierdas sin ningún tipo de pudor. Los vecinos tienen que aguantar cada día el rastrillo de muebles viejos, colchones mugrientos, escombros y desperdicios de toda clase que algunos incivilizados abandonan allí por no darse un paseito con el coche hasta el punto limpio. Una cosa es tirar la basura y otra muy distinta creer que todo el monte es orégano y que puedes librarte de tus desechos dejándolos donde te plazca. Es tal la cantidad de mierda de todo tipo que se amontona allí últimamente que incluso más de una noche los operarios de la limpieza locales no dan abasto a recogerla de manera que la cosa está adquiriendo tintes grotescos y muchos días la plaza amanece con el aspecto de un decorado de las pelis de Mad Max.

Como no es de extrañar los vecinos de dicha plaza están bastante cabreaditos por tener que sortear día sí y día también el cúmulo de mierda y trastos variados que puebla sus aceras. A más de un vecino el cabreo se le está transformando en rabia impotente. La rabia viene provocada por la falta de civismo de los guarros que están convirtiendo ese bonito enclave del pueblo en un estercolero y su impotencia se debe a la aparente desidia con la que las autoridades locales están tratando el tema. De hecho ni siquiera sabemos si el tema está siendo tratado de alguna manera aunque nos tememos que no. Hasta que un niño no se haga mucho daño pisando un clavo traicionero o algún insensato la líe parda prendiéndole fuego a un montón de muebles viejos nadie va a mover un dedo. Esta es una manera muy española de tratar las cosas, evita los problemas hasta que te exploten en la cara. Cuando todo explota ya es tarde. Aún estamos a tiempo de evitar males mayores y ponerle solución al asunto ya sea reforzando el tema de la recogida de residuos o mejor aún persiguiendo y multando a los cerdos que se piensan que el pueblo es su basurero particular. Más vale esto que dejarlo estar y tener que sofocar una revuelta cuando a los vecinos de la Planá de Balbino se les hinchen las pelotas y decidan tomarse la justicia por su mano a sangre y fuego.

Tío Willis

 

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