5 formas de librarte de los falsos revisores de calderas y contadores

timbreDesde hace un tiempo vivimos sufriendo en nuestro pueblo la lacra de una nueva plaga. La picaresca española adopta formas diversas y la última moda es la de los impostores que vienen a tu casa con la excusa de revisar cualquier aparato o instalación e incluso ofrecerte descuentos en Unión Penosa, quién sabe con qué oscuras intenciones. Camelarte, engañarte, timarte, robarte, encularte.

Por todo esto el departamento de control de crisis de Circozuelos elaboró durante varias extenuantes jornadas de trabajo en el bar Rock & Roll lo que podrían definirse como métodos de defensa ante la invasión de los revisores tunantes.

1- No hagas ni puto caso si suena el timbre

Esto es un buen consejo no solo para evitar a los revisores sino para la vida en general. “Visita no anunciada visita no deseada” dice el refrán. Poco que añadir. ¿Cuántas veces ha llamado alguien al timbre de tu casa para darte una alegre sorpresa? Como mucho el tipo del Telepizza y no es una gran sorpresa porque le has llamado tú antes. Nah, mejor es ser un arisco, no hacer caso y seguir con lo que estés haciendo olvidándote de que han llamado.

2- No abras nunca la puerta

El primer consejo era chungo de poner en práctica porque sabemos que eres un gaceto y que no puedes evitar ojear por la mirilla o asomarte tras el visillo de la ventana para saber quién demonios viene a perturbar la paz de tu hogar. Pero por muy cotilla que seas no caigas en la tentación de abrirle la puerta a nadie por muy guapo que sea ese joven comercial o muy pelirroja que sea la señorita de la carpeta. Ya lo hemos dicho antes, pocos desconocidos van a venir a tu casa a darte dinero, sexo o amor. Y si no es nada de eso no merece la pena abrir. Ni siquiera al cartero, que solo trae mierda o multas. Al tipo de Amazon si hay que abrirle eh, no vayamos a ser más papistas que el Papa.

3- Abre la puerta lo justo para sacar la jeta y mandarlos a la mierda

Con este método te expones algo más pero también te quedas más a gustito. Muchos estudios demuestran que una de las mejores maneras de aliviar el estrés de nuestra vida cotidiana es mandando a alguien a la mierda con todas las letras. Sí, todo lo que no decimos y nos guardamos nos mata por dentro así que podéis aprovechar la llegada de algún cabrón de estos y mandarlos a freír espárragos sin ningún miramiento y sacando lo peor que llevéis dentro. Os sentiréis como nuevos.

4- Azúzales a los perros

Ya que tienes un perro que ladra cada puta noche para fastidio de los vecinos ya es hora de que le des un buen uso a su talento y lo utilices como ariete para desembarazarte de los que aparecen en tu casa con oscuras intenciones. Ayuda mucho si tu perro es un boxer o pastor aleman, no digamos ya si es un pitbull o doberman. Sabemos que tu pitbull, de nombre Nina, es la perra más tierna del mundo, pero eso no lo saben los revisores impostores. Ábrele la puerta a Nina y deja que sea ella la que consiga con su aspecto que el revisor se vaya y no vuelva nunca ni por tu casa ni por tu barrio. Este método solo se recomienda a dueños de perros de apariencia feroz. Si tienes un minúsculo Yorkshire Terrier de esos que se mean encima cuando los intentas coger será mejor que sigas el tercer consejo y que te encargues tú de atemorizar al intruso.

5- Sacar la escopeta del abuelo

Al igual que nuestro primer consejo valía para casi todo en la vida esté último es de esa misma calaña. En esta vida casi cualquier problema se soluciona si uno de los metidos en el ajo tiene una escopeta. Se soluciona a corto plazo, porque luego la historia misma y también el cine y la literatura nos ha enseñado que ese rencor no se desvanece sino que va emponzoñando la sangre de los agraviados hasta que todo explota y sin saber cómo te ves de protagonista en Puerto Hurraco. Por ello recomendamos sacar la escopeta del abuelo o la de caza solo para intimidar y a ser posible no cargadas. Solo con que los intrusos miren a los dos ojos negros de la escopeta se les quitaran las ganas de volver por tu casa.

Muy a duras penas no hemos querido hacer hincapié en la violencia física como método para desembarazarte de una vez de los timadores. Dar una torta con la mano abierta descarga más estrés que el método de mandarlos a la mierda que vimos en el consejo número tres. A tu equilibrio mental más le vale una buena galleta que una docena de insultos. Pero también es cierto que nos movemos en arenas movedizas y visto como está el panorama judicial por estos lares no os extrañe que por dar un par de sopapos a un golfo apandador al final te veas tu en chirona y el golfo ocupando tu casa con su familia y amigos. Por todo esto, lo mejor es no abrir nunca la puerta y si lo haces que sea para mandarlos a la mierda. Que nadie ose molestarte en tu reino.

Ya lo decía Sartre: el infierno son los otros.

Tío Willis
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