Un vecino de San Martín de la Vega vuelve a ganar el Campeonato de España de Alerones To Guapos

circozuelos

No por esperada la noticia ha sido menos celebrada. Gustavito “el Sobrao” ha vuelto a presentarse a los Premios Pepinaco, los más importantes en el mundo del tuneo de extrarradio, y de nuevo se ha alzado con el galardón al Alerón Más Tocho y Guapo. La gala de los Premios Pepinaco se celebró este año en el aparcamiento del Carrefour de la Ciudad de Los Ángeles y a él se presentaron los más destacados tuneros del panorama nacional. Como decíamos no es la primera vez que el Sobrao obtiene dicho galardón, siendo este su cuarto título nacional. Todos han sido en la categoría de Alerones aunque también cabe destacar un segundo premio hace dos años en la categoría de Llantas Más Caras que el Resto del Coche.

Gustavito llegó al certamen en su flamante Seat León 1.9 TDI, recién pintado para la ocasión en un llamativo amarillo epilepsia a juego con su chandal Adidas y sus dilataciones, y presentando su nueva creación, un alerón trasero desmesurado donde se podría criar una familia del Opus Dei. Según sus propias palabras a Gustavito le vino la inspiración para su obra un día “al ver salir de la pelu a mi surmano el Yosi con un tupé to loco y muy tocho en verdad. Al ver ese pepino de tupé pensé “sí o qué” y ya no pude quitármelo de la cabeza hasta que me puse manos a la obra con el carro”.

Los alerones del Sobrao no son solo conocidos por los premios obtenidos en certámenes sino que en más de una ocasión han aparecido en la prensa local por motivos muy distintos. Sirva como ejemplo lo acaecido hace unos años cuando Gustavito acercó en coche a un colega que tenía que coger un vuelo en el Aeropuerto de Madrid-Barajas-Adolfo Suárez-Continuará. Al día siguiente la empresa Aena interpuso una demanda contra el Sobrao en la que culpaba a su alerón de haber interferido en todos sus sistemas de radares de tierra y haber provocado un pitote de padre y muy señor mío. La causa se desestimó en primera instancia al no haber pruebas inculpatorias claras ya que la pintura de camuflaje metalizada y rematada con una capa de purpurina que lucía el Seat León por aquel entonces derritió las lentes de las cámaras de seguridad del aeropuerto.

Tío Willis
Anuncios