El hijo de Ortega Cano revoluciona la noche ciempozueleña

josefernandopq

A la extensa lista de mangurrinos ilustres que en algún momento de sus vidas disfrutaron del privilegio de ser vecinos de Ciempozuelos se ha sumado esta última semana el hijo del torero Ortega Cano, José Fernando. Este muchacho con nombre de emperador austrohúngaro o galán de telenovela se ha mudado al Sanatorio de San Juan de Dios huyendo de sus demonios en un último penúltimo intento de dejar de meterse en líos y dejar de meterse a secas. A Jose Fernando le gusta mucho el turrón, como a otro buen montonazo de gente, no nos vayamos a caer de un guindo ahora, y además según la prensa rosa el chaval tiene cierta tendencia a que se le nuble el raciocinio y a rodearse de lo mejorcito de cada casa, comebolsas profesionales. Esto también entra dentro del perfil del crápula descerebrado que nos podemos encontrar en cualquier antro a deshoras. Pero el caso del hijo del diestro se complica al tener además un buen fondo de armario económico y no haber tenido que esforzarse nada para conseguirlo. La tormenta perfecta para acabar en un centro de rehabilitación.

Pero como cada crisis es una oportunidad no son pocos los que han recibido con alborozo la llegada de este nuevo paciente a San Juan de Dios. El panorama nocturno ciempozueleño no pasa por sus mejores momentos desde hace años y cualquier revulsivo es bienvenido. Qué duda cabe que tener en el municipio a un mediático campeón de la parranda puede inyectar algo de vida al mundo de la noche local. José Fernando es visto como la última esperanza blanca que ayude a quitar las telarañas de las cajas registradoras de más de un garito de Ciempozuelos. El gremio de restauradores anda estos días haciendo acopio de cerveza y licores espirituosos mientras el gremio de camellos se frota las manos ante la llegada de este nuevo parroquiano de hocico caliente.

A José Fernando le deseamos que encuentre en nuestro pueblo lo que ha venido a buscar. Para ello le recomendamos que intente salir lo menos posible del recinto del sanatorio. Nuestro pueblo se merece unos buenos paseos para conocerlo y disfrutarlo pero cuando vives en la cuerda floja es mejor evitar cualquier tentación. Y aquí no te vale con no salir de noche. No, en este pueblo bajas por la mañana a hacer unas fotocopias a la plaza, se te ocurre tomarte una caña en el Martín y con poquito que se te caliente el morro vuelves a las cinco de la madrugada a casa sin las fotocopias. Si no quieres liarte no salgas. Eso es de primero de borracho. Y un último consejo José Fernando, si no quieres irte de aquí peor de lo que viniste, no se te ocurra salir en la Fiestas.

Tío Willis
Anuncios